Ubicada en el departamento de Junín, la ciudad de Huancayo, llamada la incontrastable, es un agitado foco comercial y turístico en medio de la quietud de los Andes. Es, además, un símbolo único del orgullo de todo un pueblo. Durante siglos, el Valle del Mantaro fue escenario de las correrías de los Huancas, antiguo pueblo enemigo de los Incas, que fuera sometido por Pachacútec, en el s. XV.
Los habitantes de Huancayo, se enorgullecen de mantener intactas sus tradiciones, prueba de ello son los monumentos que en homenaje a la "identidad huanca" se levantan en muchos sectores de la ciudad. Son también notables los barrios artesanos de Tambo y San Jerónimo, cuyos pobladores se dedican a la cerámica y la platería desde tiempos inmemoriales. En la cercana localidad de Ingenio el visitante puede hacer un alto en su recorrido y disfrutar de deliciosas truchas extraídas de los muchos criaderos naturales del lugar.
En otras provincias del departamento de Junín, como Concepción, se encuentran maravillas como el Convento de Ocopa o la laguna de Paca, en Jauja. Y si se trata de habilidades culinarias los huancaínos tienen la mayor variedad de platos típicos y exóticos potajes: la Papa a la Huancaína (papas con una salsa de queso), el Uman Caldo (caldo de cabeza de carnero), el Patachi (sopa de trigo y tocino) y el Huallca Chupe (caldo de gallina con verduras) son sólo algunos de los platillos que podrá disfrutar al son de los Huayllars, Chonguinadas y Sahapis, danzas típicas de la región.